La Fundación Nacional Batuta fue creada en 1991 por iniciativa del Gobierno Nacional, según el modelo del Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles de Venezuela para cumplir fines de interés público y social, fortalecer e incrementar el disfrute, la práctica y la enseñanza de la música en el país y garantizar su positiva incidencia en el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos.
El 22 de septiembre de 1991 con un concierto en la Plaza de Bolívar de Bogotá que contó con la participación de una orquesta conformada por 354 niños, niñas y jóvenes de 10 departamentos del país, se dio a conocer este proyecto.
A tan solo unos meses de funcionamiento, en 1992, Batuta ya tenía presencia en las ciudades de San Andrés, Bucaramanga, Medellín, Pereira, Manizales, Bogotá y Leticia, donde se conformaron 10 orquestas y cerca de 90 preorquestas.
En 1998, la cobertura se amplío a 16 departamentos: Amazonas, Antioquia, Atlántico, Bolívar, Caldas, Guajira, Huila, Magdalena, Meta, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, San Andrés y Providencia, Santander, Tolima y Vichada, además de Bogotá y Bugalagrande donde la Fundación atendía cerca de 7.000 alumnos quienes integraban 169 preorquestas, 22 orquestas en transición y 15 orquestas juveniles.
A partir del año 2001 la Fundación inició el convenio con la Red de Solidaridad Social, hoy Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional en las ciudades de Quibdó, Florencia y en la Localidad de Usme en Bogotá con 500 estudiantes. En el año 2009, tras nueve años de ejecución de este convenio denominado Déjate tocar por la música, todo el territorio nacional cuenta con la presencia de Batuta a través de 191 centros orquestales en las ciudades capitales de departamento y municipios donde se benefician 28.870 estudiantes de población vulnerable con prioridad en desplazamiento inscritos en el Programa de Iniciación Musical Preorquestal, 600 niños, niñas y adolescentes con algún tipo de discapacidad y en situación de desplazamiento inscritos en el Proyecto Piloto de Discapacidad, y 240 estudiantes en el Programa Básico de Formación Orquestal Sinfónica.
El Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles Batuta ha permitido implementar proyectos de formación orquestal y desarrollar de manera importante su presencia en el país con la cooperación de las corporaciones y fundaciones regionales Batuta: Corporación Batuta Risaralda, Fundación Batuta Caldas, Corporación Batuta Huila, Corporación Batuta Amazonas, y Corporación Batuta Meta.
La cobertura nacional se ha ampliado a través del apoyo decidido de instituciones como Ecopetrol, la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), el Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez, ACESCO, Plan International INC, las alcaldías locales del Distrito Capital y de varios municipios del país, entre otras.
La Fundación Batuta contribuye significativamente al mejoramiento de la educación musical en Colombia no solamente a través de su proyecto educativo; también desarrolla talleres de capacitación para profesores, directores y luthiers de todos los proyectos sinfónicos del país, en alianza con instituciones públicas y privadas como el Ministerio de Cultura, el SENA y Fundación Salvi, permitiendo a la vez, el crecimiento y sostenibilidad de la actividad orquestal del Sistema.
El Proyecto Educativo Batuta está presente en todo el país a través de 178 centros orquestales en 87 municipios y ciudades capitales de departamento en donde más de 36.000 estudiantes conforman 658 agrupaciones de preorquesta y 78 orquestas sinfónicas. La Fundación presta los servicios de Biblioteca a través de la Biblioteca Musical Batuta y arreglo de instrumentos de cuerda frotada a través del taller de luthería.
QUIÉNES SOMOS
La Fundación Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles Batuta, creada en 1991, es una entidad de participación mixta, dotada de patrimonio propio, autonomía administrativa y personería jurídica, constituida conforme al Artículo 6° del Decreto Extraordinario 130 de 1976 para cumplir fines de interés público o social, sin ánimo de lucro, sometida a las normas previstas para las fundaciones en el Código Civil, en el artículo 96 de la Ley 489 de 1998 y en las normas para entidades de este género contenidas en la legislación colombiana. MISIÓNLa Fundación Nacional Batuta, consciente del poder transformador de la música y del estímulo que la educación musical en grupo proporciona al desarrollo de las facultades del ser humano y de la sociedad, ejerce su liderazgo y responsabilidad dentro del Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles de Colombia para fortalecer e incrementar el disfrute, la práctica y la enseñanza de la música en el país y garantizar su positiva incidencia en el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos.
OBJETO - La formación musical con fines de integración social, el fomento y la promoción al acceso a la cultura.
- El restablecimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes con sus derechos vulnerados, amenazados o inobservados y el fortalecimiento de sus sistemas familiares, a través de un modelo de atención basado en la música.
- La promoción y apoyo a proyectos juveniles e infantiles de práctica orquestal.
- Las labores de coordinación e integración con entidades de carácter académico, social, cultural, públicas y privadas, para la conformación de un Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles, de acuerdo con las orientaciones y finalidades definidas por la Fundación.
- El compromiso integral, armónico y concertado, con el logro de los propósitos establecidos por el Plan Nacional de Música para la Convivencia, en particular en el campo orquestal.
Para alcanzar su objeto y finalidades, la Fundación Nacional Batuta se basa en la construcción, desarrollo y aplicación de un modelo de intervención denominado “orquesta – escuela”: una aproximación pedagógica centrada en el hacer musical colectivo, cuyo permanente desarrollo determina el enfoque de todas las actividades inherentes a la formación musical y al desarrollo social. Este modelo se implementa en un ambiente de excelencia y se apoya en procesos definidos y documentados que contribuyen a su aseguramiento a través del tiempo y está comprometido con el ejercicio de valores tales como el respeto, la honestidad, la equidad, la tolerancia, la armonía y la solidaridad.