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Sonidos de la Frontera
hizo vibrar a Bogotá al ritmo de la Amazonía
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26 octubre, 2026
Por: Prensa Batuta

Sonidos de la Frontera reunió en Bogotá a 100 niños, niñas y adolescentes de la Amazonía en un concierto binacional, tras un año de experiencias y aprendizajes

La residencia y concierto en Bogotá, organizados por Sinfonía por el Perú y la Fundación Nacional Batuta de Colombia, marcaron el cierre de un año de encuentros, intercambios y experiencias de formación que involucraron a comunidades amazónicas.

Fotos: Juan Diego Castillo

Bogotá, 24 de octubre de 2026. Cien niños, niñas y adolescentes de Perú y Colombia se reencontraron en Bogotá por Sonidos de la Frontera, proyecto que concibe el arte y la música como herramientas para el desarrollo integral, el encuentro intercultural y el fortalecimiento de vínculos comunitarios. La iniciativa articula formación artística, creación e intercambio cultural con procesos de formación integral y acompañamiento psicosocial, fortaleciendo las identidades culturales y generando espacios de respeto, reconocimiento y encuentro entre comunidades que comparten una misma Amazonía.

El proyecto cooperativo, interinstitucional y binacional es ejecutado en esta segunda fase (2025-2027) por la Fundación Nacional Batuta y Sinfonía por el Perú, en alianza con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia y el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, y cuenta con el financiamiento de los aportes de los dos países del Fondo de Desarrollo de la Zona de Integración Fronteriza (FDZIF) Perú-Colombia, siendo administrado por el Banco Interamericano de Desarrollo.​

Residencia y concierto en Bogotá

La delegación de 100 beneficiarios participó durante cuatro días de una residencia artística y cultural, donde se llevaron a cabo los ensayos musicales, talleres, actividades culturales y espacios de integración e intercambio. Entre ellas se desarrollaron experiencias como Tejiendo vínculos como el Wone, cineforos, actividades culturales y recorridos por espacios representativos de Bogotá y una presentación protocolar en el Palacio San Carlos, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.

La residencia culminó con un concierto binacional el viernes 23 de octubre en la Sala Delia Zapata del Centro Nacional de las Artes, con ingreso gratuito, donde más de 300 personas entre público general y aliados vivieron este encuentro que reunió los sonidos, historias y tradiciones de la Amazonía.

El coro estuvo integrado por participantes de las ciudades fronterizas de Leticia y Puerto Nariño, en Colombia, y Caballococha, en Perú, quienes ofrecieron un repertorio de 14 obras en español y lengua tikuna. Entre las piezas interpretadas estuvieron Buxunguchiga (Vamos a la escuela), Choxnizacu (Pescadito que vive en el río), Todo el mundo y Yo nací libre, de Pedro Bernal; Indio amazonense, con letra de Roger Gómez y música de Octavio Angulo; Misterios del Amazonas, de Luis Carlos Ramos Gómez, entre otras composiciones vinculadas con la diversidad cultural y natural de sus territorios.

Una selección de este repertorio se encuentra en el Cancionero Sonidos de la Frontera, publicación de acceso libre desarrollada durante la primera fase del proyecto, que reúne composiciones inspiradas en las expresiones culturales y la riqueza natural de la Amazonía.

Las actividades realizadas durante esta semana representaron espacios que complementaron la formación artística con procesos de acompañamiento psicosocial y actividades culturales, orientadas a fortalecer los vínculos entre niños, niñas y adolescentes que comparten tradiciones y desafíos.

Desde su experiencia de acompañamiento territorial, Mónica Ávila, gestora territorial de la Fundación Nacional Batuta en el nodo Occidente, destacó el valor de estos encuentros para la construcción de paz y el reconocimiento de la riqueza cultural de la Amazonía:

«Para Colombia y Perú, las niñas, los niños, adolescentes y jóvenes representan una gran apuesta de futuro. En ese sueño compartido de construir la paz, estas experiencias de encuentro, aprendizaje y construcción colectiva son semillas que sembramos para contribuir a que ese anhelo común de ambas naciones se haga realidad. Sin embargo, más allá de lo que ellos han aprendido de nosotros, ha sido enorme todo lo que nos han enseñado sobre el trabajo en equipo, la importancia de habitar un territorio desde los lazos de fraternidad y hermandad, y la manera de reconocer en cada uno de ellos y ellas a la Amazonía en todo su esplendor».

El concierto binacional permitió visibilizar los avances artísticos alcanzados durante el año, los procesos de integración y el valor de la cooperación entre Perú y Colombia, reafirmando el papel de la música como espacio de encuentro, diálogo y construcción de vínculos entre las comunidades amazónicas de ambos países.

Una experiencia que puede replicarse

En septiembre de 2025, Sonidos de la Frontera inició su segunda fase a partir de los aprendizajes recogidos durante la primera etapa (2022-2023). Como parte de este proceso, se desarrolló una investigación participativa en los territorios involucrados para conocer sus dinámicas, costumbres, tradiciones artísticas y formas de vida. Estos aprendizajes permitieron orientar una intervención adaptada a las particularidades culturales y territoriales de las comunidades participantes.

En ese mismo año se presentó el cancionero amazónico Sonidos de la Frontera, producto editorial de acceso público acompañado de un karaoke para niños. Durante 2026, el proyecto continuó con la implementación de Kanatari, guía educativa y musical para las actividades formativas, además de la generación espacios de liderazgo e intercambio intercultural para adolescentes en Lima, en mayo, y encuentros e intercambios musicales en Leticia y Caballococha, en julio, y Bogotá, en octubre.

Estas experiencias articularon la formación musical con el acompañamiento psicosocial, el trabajo con las familias y la generación de espacios seguros para favorecer la protección y el bienestar de los participantes. Asimismo, contribuyeron al fortalecimiento de la convivencia, el sentido de pertenencia, la identidad cultural y una mirada compartida sobre la Amazonía como un territorio común que conecta a las comunidades de ambos países.

La intervención beneficia actualmente a 280 niños, niñas, adolescentes y jóvenes: 140 del Núcleo Caballococha de Sinfonía por el Perú y 140 de los Centros Musicales de la Fundación Nacional Batuta, así como a sus familias y comunidades.

Los aprendizajes obtenidos desde la primera fase y profundizados durante esta segunda etapa muestran el potencial de Sonidos de la Frontera como una experiencia que puede aportar herramientas y aprendizajes a otros contextos fronterizos o territorios con características socioculturales similares.

Esta experiencia ofrece componentes que pueden adaptarse a diferentes realidades y evidencia el potencial del arte y la música para promover el desarrollo integral, el diálogo intercultural y la construcción de comunidades más unidas, protectoras y resilientes.

El camino de Sonidos de la Frontera continúa en Caballococha, Leticia y Puerto Nariño, donde la música seguirá siendo un espacio para aprender, compartir tradiciones y fortalecer los lazos entre niñas, niños, jóvenes y sus comunidades. La experiencia construida entre la Fundación Nacional Batuta y Sinfonía por el Perú demuestra que, cuando Colombia y Perú unen esfuerzos, es posible abrir nuevas oportunidades para las generaciones que crecen en la Amazonía y seguir construyendo vínculos que trascienden las fronteras.