La segunda cohorte del proyecto ETDH amplía su alcance territorial y vincula a 1.103 estudiantes
Doce instituciones de formación, presencia en 10 departamentos y 11 municipios, y una oferta que reúne 10 lenguajes artísticos marcan el avance de esta nueva etapa del proyecto.
Bogotá, septiembre de 2026. En articulación con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, la Fundación Nacional Batuta avanza en la implementación del Proyecto Integral de Educación y Formación Artística y Cultural, en el marco del Sistema Nacional de Educación y Formación Artística y Cultural (SINEFAC), una iniciativa que beneficiará a 1.400 artistas y gestores culturales mediante procesos de formación especializada en diferentes regiones del país. En este marco, Batuta acompaña el componente de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (ETDH), en alianza con instituciones de formación de diferentes territorios.

La Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (ETDH) abre oportunidades de formación para quienes buscan fortalecer sus conocimientos y capacidades en distintos campos profesionales y artísticos. En el sector cultural, estos procesos permiten reconocer saberes y experiencias, desarrollar nuevas competencias y avanzar hacia procesos de certificación que contribuyen a dignificar los oficios y a fortalecer las trayectorias formativas y laborales de artistas y agentes culturales.
Esta segunda cohorte representa un nuevo momento del proyecto: 1.103 estudiantes hacen parte de los procesos formativos desarrollados por 12 Instituciones de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (IETDH), con sedes principales en 10 departamentos y 11 municipios del país. El alcance territorial se extiende a lugares como Cundinamarca, que concentra 510 estudiantes, así como Magdalena y Valle del Cauca, con 177 estudiantes cada uno, y Bogotá D.C., con 60. También se articulan procesos en territorios como Buenaventura, Sincelejo, Riohacha, Tunja, Rionegro, Medellín, Yopal, Florencia, Popayán, Santa Marta, Bucaramanga, Cali y Manizales, entre otros.
Esta presencia territorial está acompañada por una amplia diversidad de participantes, entre ellos población indígena, afrodescendiente y negra, así como estudiantes provenientes de territorios PDET y ZOMAC. Esto fortalece las oportunidades de acceso a procesos de formación artística y cultural en contextos con distintas realidades sociales, culturales y territoriales.
La oferta formativa también se diversifica y reúne 9 lenguajes artísticos: Artes Plásticas y Visuales, Circo, Danza, Gestión Cultural, Ley de Espectáculos Públicos, Música, Producción de Radio, Producción Audiovisual y Teatro. Dentro de esta oferta se incorporan además procesos vinculados con la animación, la dirección cinematográfica, la posproducción y otras áreas relacionadas con los medios y el desarrollo del sector creativo.
Frente a la primera cohorte, que contó con seis instituciones ETDH y 479 estudiantes certificados, esta segunda cohorte duplica el número de instituciones vinculadas y alcanza 1.103 estudiantes matriculados. Más que un crecimiento en cifras, esta ampliación representa nuevas oportunidades para personas con diferentes trayectorias y experiencias, que encuentran en estos procesos espacios para fortalecer sus capacidades, reconocer sus saberes y proyectarse en el ámbito profesional y cultural.

Para José Octavio Castro Bedoya, decano de la Facultad de Prácticas Escénicas del Tecnológico de Artes Débora Arango, uno de los principales aportes de estos procesos está en reconocer los saberes y trayectorias de quienes han construido su experiencia desde la práctica artística y cultural en los territorios:
“Esta es una oportunidad muy valiosa para los agentes territoriales, sabedores y sabedoras, y agentes culturales que llevan años haciendo arte y cultura en sus comunidades y que hoy encuentran la posibilidad de fortalecer sus saberes y certificarse. Es también una manera de resignificar una labor que han desarrollado durante mucho tiempo y de abrir nuevas posibilidades para sus proyectos de vida. Estamos seguros de que estas personas están construyendo país desde la cultura, desde el arte y desde las prácticas reales en los territorios. Después de una deuda de mucho tiempo, la academia se da la mano con el Ministerio para reconocer estos saberes y hacer posible su certificación”.
Su experiencia en el Tecnológico de Artes Débora Arango evidencia cómo estas oportunidades pueden acercar la formación y la certificación a personas con trayectorias construidas desde la práctica. Para la institución, este encuentro entre los saberes acumulados durante años y los espacios de formación abre nuevas posibilidades para quienes desarrollan su labor artística y cultural en sus comunidades.
Por su parte, Tatiana Márquez Bohórquez, coordinadora del proyecto por parte de la Fundación Nacional Batuta, destaca el crecimiento y la diversificación que caracterizan esta nueva etapa: “La segunda cohorte fortalece el proyecto: vincula más instituciones y estudiantes, llega a nuevos territorios, incorpora una mayor diversidad de participantes y amplía la oferta de formación artística y cultural. Esto nos permite fortalecer las oportunidades de formación y acompañamiento en los territorios”.
Las 12 instituciones que integran esta segunda cohorte son: Corporación Ballet Folklórico de Antioquia, Centro de Formación en Danza; Tecnológico de Artes Débora Arango; Fundación Cultural del Quindío-FUNDANZA; Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Caldas – Batuta; Escuela Nacional de Educación ESAT; Centro Cultural Bacatá; Corporación Nacional LIFE (Liderazgo, Integridad, Formación y Emprendimiento); Instituto Técnico Laboral Interlemd; Instituto de Formación para el Trabajo y Desarrollo Humano Sabe ETDH S.A.S.; Corporación Internacional Elyon Yireh; Politécnico Internacional Poliglota en Ciencias y Artes Franshuath; y Escuela para la Formación de Artistas Íntegros EFAI.
A través de esta red de instituciones, el proyecto continúa fortaleciendo la educación y formación artística y cultural desde diferentes realidades territoriales, conectando experiencia, conocimiento y nuevas herramientas para quienes construyen sus trayectorias en el campo de las artes y la cultura.
La segunda cohorte no solo amplía la presencia del proyecto: abre nuevos espacios para que los saberes existentes en los territorios encuentren oportunidades de fortalecimiento, reconocimiento y proyección, al tiempo que se consolidan capacidades para el desarrollo de iniciativas culturales en las regiones.


