Batuta celebró 35 años de transformación a través de la música con un encuentro entre Colombia y España
La Orquesta y el Coro Batuta Bogotá compartieron escenario con músicos de la Orquesta Sinfónica y Coro de Radio Televisión Española y destacados artistas colombianos, en una celebración que puso en el centro la música como herramienta de formación, encuentro y construcción de oportunidades.
BOGOTÁ, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2026. La Fundación Nacional Batuta conmemoró 35 años con el concierto “Batuta: 35 años latiendo al ritmo de Colombia”, realizado este domingo 6 de septiembre en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, un encuentro artístico que reunió a la Orquesta y el Coro Batuta Bogotá con músicos de la Orquesta Sinfónica y Coro de Radio Televisión Española (RTVE) y destacados artistas colombianos.

La celebración fue el resultado de una residencia artística de intercambio entre Colombia y España, en la que los participantes de Batuta compartieron procesos de formación y creación con músicos de reconocimiento internacional. El encuentro permitió un aprendizaje en doble vía: mientras los jóvenes músicos de Batuta ampliaron su experiencia artística, los intérpretes españoles se acercaron a la riqueza y diversidad de las músicas colombianas.
El repertorio llevó al escenario diferentes expresiones musicales del país, desde los sonidos andinos hasta la Orinoquia, el Caribe y el archipiélago de San Andrés y Providencia, en un recorrido por la diversidad cultural de Colombia. De esta manera, la música colombiana se convirtió en el lenguaje común de un encuentro entre generaciones, territorios y culturas.
35 años de una historia construida entre muchos
Más que conmemorar una trayectoria institucional, el concierto fue una celebración de las historias de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que durante 35 años han encontrado en la música una oportunidad para desarrollar su talento, fortalecer su confianza, construir vínculos y proyectar nuevos horizontes.
Desde 1991, más de un millón de niñas, niños, adolescentes y jóvenes han sido acompañados por la Fundación Nacional Batuta en diferentes territorios de Colombia. Hoy, la organización desarrolla un modelo que integra la formación musical colectiva con el acompañamiento psicosocial y una vocación de presencia territorial.
Esta trayectoria ha sido posible gracias al trabajo conjunto de artistas formadores, profesionales psicosociales, equipos territoriales, familias, comunidades, instituciones y aliados públicos, privados y de cooperación que han contribuido a llevar la música a distintos territorios del país, ampliando las oportunidades de formación artística y acercándolas a niñas, niños, adolescentes y jóvenes en contextos donde el acceso enfrenta mayores desafíos.






Para la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Paola Holguín, la historia de Batuta demuestra el alcance que puede tener la formación artística cuando se articula con las realidades de los territorios. “Hace 35 años nos trazaron un camino, nos mostraron el poder transformador de la música, su capacidad para ser esperanza donde parecía no existir ninguna oportunidad”.
La ministra también destacó la particularidad del modelo desarrollado por la Fundación durante estas tres décadas y media: “A lo largo de su trayectoria, Batuta ha logrado integrar con excelencia la formación musical, con la atención psicosocial y la vocación territorial”.
Durante su intervención, Holguín destacó que, a lo largo de esta trayectoria, Batuta ha construido una verdadera “geografía humana” de Colombia: una red de centros musicales, escuelas, maestros, familias y comunidades que ha acompañado a más de un millón de niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Una geografía que, más allá de los lugares, está hecha de vínculos, oportunidades e historias de vida y que refleja el poder de la música para transformar realidades.
Una celebración que abre un nuevo capítulo
Para Beatriz Mejía, presidenta ejecutiva de la Fundación Nacional Batuta, conmemorar estos 35 años significa reconocer una historia construida entre muchos y, al mismo tiempo, asumir la responsabilidad de proyectarla hacia el futuro.
“Los 35 años de Batuta no son un punto de llegada, sino una responsabilidad y una promesa renovada: seguir creyendo en las nuevas generaciones, seguir llegando a donde la música todavía no ha abierto puertas, y seguir sumando voluntades para que ningún niño, ninguna niña, ningún adolescente y ningún joven deje de encontrar en ella un lugar para crecer, para expresarse y para imaginar nuevos horizontes”.
Esta mirada parte de una convicción que ha acompañado a Batuta desde su origen: la formación artística es también una forma de fortalecer capacidades, vínculos y posibilidades de futuro. Por eso, la Fundación entiende esta trayectoria como una construcción colectiva y como un bien común, sostenido por las instituciones, los aliados, las familias, los equipos de trabajo y, sobre todo, por las niñas, niños, adolescentes y jóvenes que le han dado sentido.
Con “Batuta: 35 años latiendo al ritmo de Colombia”, la celebración no solo puso en escena lo que se ha construido durante más de tres décadas; abrió también una nueva etapa para seguir ampliando oportunidades, fortaleciendo alianzas y llevando la música allí donde todavía puede abrir nuevas puertas.
Porque 35 años después, Batuta no se detiene: sigue latiendo al ritmo de Colombia.


